Quesos en Polvo - El video sobre Carlos Herrera y el narcomenudeo
Actualización 08-Ene-2007
Por una extraña coincidencia en las palabras clave, muchas personas están llegando a mi blog y precisamente a este articulo para ver un video en el que aparece el director de Policía de Torreón Alfredo Castellanos Castro, y su subdirector operativo el Teniente Coronel Juventino López Pedraza haciendole los honores a una artista del desnudo (aka teibolera), en si yo no le veo nada de malo, si estaban en fuera de su horario de trabajo, aunque no me explico la presencia de la muchacha que esta a un lado de ellos. A lo mejor el video era para hacerle promoción a la cerveza Modelo (cuando vean el video sabrán de que les estoy hablando
).
En fin, no voy a publicar el video aquí en mi blog porque simplemente no es la línea del mismo, pero si quieren les puedo ahorrar la búsqueda y lo pueden ver aqui.
Por cierto, si alguien quiere contratar los servicios de la chica para “amenizar” su evento solo tiene que marcar el 066

Continuamos con el articulo original.
Todos sabíamos que el atentado contra el Sr. Carlos Herrera no era nada más porque se desato una “ola de violencia” en la región.
Al parecer todo este relajo que se ha desatado en la región se debe a que ciertos grupos se están disputando la plaza del narcomenudeo.
Actualización: El video fue removido de Youtube, pero al parecer alguien se dio a la tarea de publicarlo en DailyMotion, quien sabe cuanto tiempo dure este video ahi.
En un video hecho llegar de manera anónima, el jefe antisecuestros de Coahuila, Enrique Ruiz Arévalo -secuestrado él mismo hace unos días y director general para la Investigación del Secuestro y Crimen Organizado de la Procuraduría General de Justicia de Coahuila– responde al interrogatorio de uno de sus captores. Lo que éste le pide son detalles acerca de las actividades de diversos personajes –empresarios, políticos, policías– de la región de La Laguna. Y Ruiz los proporciona: todos –según él– están relacionados con el narco …
Extracto del articulo Un vídeo acusador.
Actualización 2007-05-30
Me llegó por correo este articulo escrito por la revista Proceso que explica muy bien toda la serie de hechos violentos que se han sucitado en la región.
El reciente atentado contra Carlos Herrera, dueño del Grupo Chilchota y exalcalde de Gómez Palacio, Durango, fue uno más de los hechos sangrientos que tienen aterrorizados a los habitantes de La Laguna. En esta región, que abarca parte de Durango y de Coahuila, los narcos están levantando y asesinando a empresarios y políticos, algunos de ellos cómplices de los capos. En ese frenesí de violencia ni los propios sicarios están a salvo, y mucho menos los policías. TORREÓN, COAH.- Al mediodía del domingo 13, en la avenida Constitución (límite de Coahuila con Durango) un comando atacó el vehículo del empresario y político lagunero Carlos Herrera Araluce, quien iba de compras con su esposa, Vilma Ale. Al parecer el grupo los dio por muertos.
La policía municipal de esta ciudad llegó primero al lugar. De acuerdo con el reporte interno 1771/07, encontraron una camioneta Cadillac Escalade color perla, con placas de circulación EZW-35-94, de Durango, además de 92 casquillos de bala. Los testigos del atentado dijeron que la camioneta fue baleada desde cuatro vehículos, cuyos tripulantes se dieron a la fuga momentos antes de que arribara una pick up Lobo blanca. Los ocupantes de ésta bajaron de la Escalade “a dos personas de la tercera edad, al parecer heridas, y se retiraron rumbo al centro”.
Era la gente del empresario, que lo llevó al hospital junto con su esposa. No había pasado media hora cuando, en el Sanatorio Español, 40 guardias privados tomaron el control del edificio. Con armas largas, radios MATRA y escáneres revisaban al personal, pacientes y visitantes. Se apoderaron hasta del área de urgencias. Afuera, policías estatales y federales cerraron las calles de tres cuadras a la redonda del hospital y restringieron el acceso. La familia Herrera Ale exigió que la policía municipal no interviniera. Comenzó entonces el desfile de políticos. La primera en llegar fue la alcaldesa panista con licencia de Lerdo, Durango, Rosario Castro Lozano, hermana del actual subprocurador de Derechos Humanos, Atención a Víctimas y Servicios a la Comunidad de la PGR, Juan de Dios Castro; el alcalde de Gómez Palacio, Octaviano Rendón Arce; el exgobernador y líder cetemista de Durango José Ramírez Gamero y, poco después, el gobernador de esa entidad, Ismael Hernández Deras, que se trasladó en avión desde la capital de Durango y llegó sólo una hora y cuarto después de la balacera.
El diputado local priista Sergio Uribe fungió como vocero de la familia. Reportó estable la salud de la pareja y pidió a los medios locales que esperaran un comunicado. Éste, que llegó a las redacciones pasadas las 6 de la tarde, se limitó a decir que la pareja fue “víctima de la inseguridad que priva en el país”. Por la noche, el gobernador coahuilense Humberto Moreira y el de Durango, Ismael Hernández, se reunieron con sus procuradores y jefes de seguridad pública. Acordaron exigir la intervención del gobierno federal en el esclarecimiento del atentado contra el dueño del Grupo Chilchota.
El martes 15, el matrimonio fue trasladado a su domicilio bajo vigilancia policiaca y, por la noche, Sergio Uribe distribuyó entre los medios una carta dirigida al presidente Felipe Calderón, en la que Carlos Herrera se describe como un empresario generador de empleos y exige una investigación exhaustiva de su caso. Proceso solicitó una entrevista con las víctimas, pero Uribe dijo que en los comunicados está todo lo que quieren decir.
Herrera, dos veces alcalde de Gómez Palacio por el PRI y eterno aspirante a la gobernatura de Durango, se negó a presentar su declaración y, según fuentes cercanas al caso, se trasladó a Houston, Texas, para recibir atención médica. Lo cierto es que siempre ha estado rodeado de polémica.
En el libro Los capos, el periodista Ricardo Ravelo documenta algunos escándalos de la familia Herrera, relacionados con la delincuencia organizada. Particularmente se describe la relación de un hijo del empresario, Ernesto Herrera, con Arturo González Hernández, El Chaki, uno de los sicarios más sanguinarios del cártel de los Carrillo Fuentes y responsable de las narcofosas encontradas en Ciudad Juárez en 1999.
El padre de El Chaki fue jefe de policía en Gómez Palacio durante la primera administración de Carlos Herrera y ocupó el mismo cargo en Lerdo, con Rosario Castro Lozano.
En una pelea de gallos –relata Ravelo–, Carlos Manuel, otro de los vástagos de Carlos Herrera, apostó 1 millón de dólares con Juan José Esparragoza, El Azul. El junior perdió y se negó a pagar, por lo que el narcotraficante le dio una golpiza afuera del palenque. En otra ocasión, Ernesto fue detenido luego de que se descubriera una vivienda donde operaba El Chaki en Gómez Palacio, y luego salió libre.
Pero su padre, Carlos Herrera, siempre se ha descrito con modestia: “Soy un industrial quesero que apenas llegó a tercero de primaria”.
Violencia desatada
La región lagunera, compuesta por 16 municipios de Durango y Coahuila y donde viven casi 1 millón y medio de personas, se considera un paraíso para el lavado de dinero proveniente de actividades ilícitas.
Además, ahí converge una red carretera con salida rápida a Zacatecas, Mazatlán, Guadalajara, Ciudad Juárez, Chihuahua, Piedras Negras, la Ciudad de México y ciudades intermedias. No obstante, en la última década, La Laguna había permanecido al margen de las disputas entre los narcos.
Pero a mediados de enero pasado fueron ejecutados el dirigente perredista Jaime Meraz Martínez y su familia. Como Meraz encabezaba una organización de taxistas, se presume que estaba implicado en narcomenudeo. Poco antes se había sabido del asesinato de los hermanos Gavira Sapiens, y a mediados de febrero se dio por desaparecido a Francisco León, otro polémico empresario de la comarca.
En relación con esos casos fue arraigado por la PGR el entonces subprocurador de Justicia de Durango, Hugo Armando Reséndiz. El pasado jueves 17, a través de un comunicado, la dependencia informó que ejercerá acción penal contra el exfuncionario por delincuencia organizada y delitos contra la salud, ya que Reséndiz les daba información a Sergio Villarreal, El Grande, y a Arturo González, El Chaki.
Desde entonces se multiplicaron los levantones, ejecuciones y enfrentamientos armados.
En abril, los edificios de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Durango y de la Policía Municipal de Gómez Palacio fueron atacados con granadas; un policía municipal murió y cuatro quedaron heridos. También por esos días un policía ministerial cayó abatido en un tiroteo en Torreón y, según se pudo constatar con los directores de las corporaciones, fueron levantados la mayoría de los jefes de grupo y comandantes estatales, ministeriales y municipales de las dos entidades en La Laguna.
Como consecuencia, en mayo renunciaron varios mandos y los edificios policiacos empezaron a ser custodiados con retenes, guardias permanentes y, actualmente, con militares y francotiradores en las azoteas.
La psicosis entre las corporaciones aumenta. El pasado viernes 11, llegaron unas coronas funerarias a las oficinas de la Policía Municipal de Torreón, de la delegación de la PGJE de Coahuila y de la Policía Estatal. Los destinatarios eran el jefe de policía de Torreón, Alfredo Castellanos, y el delegado de la procuraduría coahuilense, Carlos Centeno.
El sicario y el policía
A Sabino Burciaga le cortaron las piernas de un tajo, quizá las dos al mismo tiempo. Antes de que se desangrara le cortaron los brazos. Y no se puede determinar si la decena de clavos que formaban una “Z” en su frente los martillaron antes o después de que muriera, pero se pudo establecer que lo hicieron antes de decapitarlo.
Esa es la conclusión del reporte forense que personal de la procuraduría de Durango le explicó al reportero.
Fue el domingo 13, horas después del ataque a Carlos Herrera, cuando se encontró el cuerpo cercenado de Burciaga en el Parque Industrial Laguna, con un mensaje amenazador para El Danny, El Grande y el cártel de Sinaloa. La mayor parte estaba en una bolsa y su cabeza fue enredada en una cobija vieja. Un día después se confirmó la identidad del mutilado, que era miembro de una familia con tres generaciones de gatilleros.
De acuerdo con las primeras indagatorias, Burciaga fue preliberado el año pasado, luego de purgar una condena por delitos contra la salud, y es sobrino de Claro Burciaga, quien fuera jefe de seguridad de Carlos Herrera. La procuraduría coahuilense intenta confirmar la versión de que Sabino era escolta de Sergio Villarreal Barragán, El Grande o El Comeniños, identificado por la PGR como el mando operativo del cártel de Juárez en La Laguna.
Sabino Burciaga desapareció el viernes con su hijo, del mismo nombre, pero su familia no lo reportó porque sus ausencias eran habituales. Al cierre de esta edición no hay noticia del hijo del gatillero.
Luego siguieron el policía, el notario, el agiotista…
En las redacciones de los periódicos locales, el lunes 14 de mayo repiqueteaban los teléfonos con falsas alarmas. Los reporteros acudían a cada reporte de balacera o el supuesto hallazgo de un cadáver. Un día antes, a partir de un aviso como ésos, encontraron el cadáver de Sabino Burciaga antes que la Policía Ministerial. El lunes fue distinto. Detrás de aquellas falsas llamadas se ocultó la desaparición de connotados empresarios de la región lagunera y la de Enrique Ruiz Arévalo, el jefe del grupo antisecuestros de la Policía Ministerial en Torreón.
Impuesto por los empresarios que padecían la industria del secuestro en la década de los noventa, Ruiz Arévalo era descrito como el policía que impuso la paz a punta de pistola. Sus operativos de rescate y persecución fueron tan sanguinarios que aún hay expedientes abiertos sobre ellos en instancias de protección a los derechos humanos. No obstante, el sector empresarial siempre le aplaudió.
En una entrevista con Antonio Jáquez, publicada en Proceso 1310, Ruiz Arévalo declaró, a pregunta expresa: “Respetamos los derechos humanos tanto como los respetan los secuestradores”.
Aquel día (lunes 14) Ruiz Arévalo desayunaba en un Denny’s de Torreón acompañado del policía ministerial Adolfo González, cuando un grupo de presuntos agentes federales llegó preguntando por su jefe y los detuvo. La procuraduría de Coahuila pidió información sobre el hecho a la PGR, que negó haber detenido al jefe antisecuestros. El agente González regresó un día después y narró los hechos, pero aseguró desconocer dónde y quién retenía a Ruiz Arévalo.
El director del grupo antisecuestros en La Laguna fue una pieza clave en la investigación que condujo a la detención de Arturo González, El Chaki. Fue el único caso de levantón reconocido oficialmente por las procuradurías de Coahuila y Durango.
Los invasores del Golfo
Aunque los gobiernos estatales se niegan a confirmar desapariciones y levantones, el alcalde de Torreón, José Ángel Pérez Hernández, admitió el miércoles 16 que tiene reportes sobre dos desapariciones. Unos funcionarios de las procuradurías aceptaron confirmar la versión para Proceso, a condición de no revelar su identidad. Según esas fuentes, el lunes por la noche, luego de visitar a Carlos Herrera en el Sanatorio Español, desapareció el notario público Sergio Estrella, cuyo despacho ha llevado los asuntos de la familia Herrera durante dos generaciones.
Y la mañana del martes, el agiotista Ignacio Berlanga y su hijo fueron levantados. Ambos regresaron el miércoles 16 y se negaron a denunciar su secuestro y a declarar. Ignacio Berlanga estuvo ligado a Guillermo González Calderoni, excomandante de la Policía Judicial Federal asesinado en McAllen, Texas, en febrero de 2003. Pero el caso más trascendente es el de Edmundo Castillo, un expolicía judicial federal avecindado en Torreón que estuvo preso en los noventa por delitos contra la salud y quien hasta hace poco llevaba una intensa vida social. Un comando allanó su casa y se lo llevó.
Además de los mencionados, entre los levantados están el comerciante Armando Navarro, el lotero Junior Marcos Batarse y el joyero Miguel Quintero, ligado también a Carlos Herrera, primo de Ignacio Berlanga y yerno de Sergio Estrella. Otras familias, como Issa y Juan Marcos, padecieron supuestas confusiones.
En plena campaña electoral intermedia para renovar el Congreso local y los ayuntamientos, organismos y políticos relacionados con Carlos Herrera convocaron a rechazar la violencia en Gómez Palacio. El miércoles 16 marcharon más de 3 mil personas vestidas de blanco. Al mismo tiempo, a unas cuadras de la ruta de la marcha, se recogían los restos de Enrique González Martínez, Quique El Malo, un exagente antisecuestros vinculado con los Burciaga.
Luego de la balacera en la que murió González Martínez, fue capturado José Luis Mata Chávez. Un segundo detenido, herido con cuatro balazos, fue llevado al hospital Los Ángeles, de donde un comando se lo llevó y no se conoce su paradero. El Ejército apostó francotiradores en la azotea del edificio de la Policía Municipal para custodiar al detenido.
Alcaldes y gobernadores de Coahuila y Durango coinciden al señalar que la guerra entre grupos armados se debe al arribo de un grupo del cártel del Golfo, mientras que la Agencia Estatal de Investigación (AFI) prácticamente no existe, pues tiene una veintena de elementos para Coahuila, por ejemplo. El subprocurador para La Laguna de Durango, Arturo Sánchez, lo dice con todas sus letras: “Hay psicosis, hay pánico y, uno mismo, el personal que labora en este tipo de corporaciones, nos sentimos inseguros, vulnerables; esto está fuera de control”. Y para el alcalde de Torreón, José Ángel Pérez Hernández: “No sabemos ni quiénes somos… Estamos muy por debajo del nivel de la delincuencia organizada, y la coordinación no funciona”.
Las procuradurías estatales coinciden en que el grupo del cártel del Golfo está formado por 30 personas que desde febrero pasado tomaron el control del narcomenudeo, las apuestas ilegales, la fayuca y la mercancía pirata en la región lagunera de Coahuila. Incluso, dicen las fuentes ministeriales, “creemos que la detención de Hugo Armando (Reséndiz) y una alteración en las relaciones de Juárez con Sinaloa, motivaron la embestida contra la gente que lleva muchos años aquí”. Y su pronóstico también coincide con éste, del alcalde de Torreón: “Hasta ahorita, con la información que tenemos, creemos que se puede agravar”.
Archivado en: General, Pinguinus Reflexivus | | May 29, 2007
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# 1 | J. Antonio Martinez
May 29, 2007 @ 7:53 pm